viernes, 24 de junio de 2011

El anillo de Niven

Una esfera de Dyson es -o más bien sería, ya que hasta el momento no me consta que nadie haya visto una de ellas- una megaestructura esférica que cubre totalmente a una estrella con un radio equivalente a una órbita planetaria, y que permitiría aprovechar al máximo la energía lumínica y térmica del astro por parte de una civilización que viviera en el interior de la susodicha esfera. Esta hipótesis fue propuesta por el Sr. Dyson en 1960 -que obviamente le puso su nombre- demostrando ser un poco egoísta con eso de "¡la estrella es mía!" y los habitantes de los demás planetas se fastidien.

Incluso llegó a definir varias clases de esferas: de enjambre formada por millones de cuerpos en órbita que cubrirían totalmente la estrella, y que por cierto es la única que realmente se cree podría llevarse a la práctica, de burbuja donde los objetos en órbita permanecen estáticos, y por último la esfera sólida, la menos plausible y la más usada por los autores SciFi.

Diez años después de que Dyson formulara su teoría sobre las esferas, Larry Niven nos descubrió en su novela 'Mundo Anillo' la mayor estructura habitada jamás imaginada en una obra de Ciencia Ficción, una particular esfera de Dyson en forma de anillo sólido alrededor de una estrella distante. Otras grandes estructuras de la Ciencia Ficción como 'Rama', de la novela homónima de Clarke, o la conocida por todos -espero- 'Estrella de la Muerte' del universo Star Wars, no tienen parangón frente a las dimensiones del anillo de Niven. En la novela, unos alienígenas conocidos como los Titerotes de Pierson -una de las razas extraterrestres más rara, avanzada, inteligente y cobardica de la historia de la Ciencia Ficción, y unos bichos muy raros que soy incapaz de describir-, descubren el anillo en sus observaciones del centro galáctico. Este autor es uno de los grandes autores del género aunque pueda parecer un tapado por nombres como Asimov, Clarke, o K.Dick. Aún así, ha sido capaz de escribir dos de las mejores obras del género: 'La paja en el ojo de dios', y la ya mencionada 'Mundo Anillo'.

Titerote de Pearson
A Niven lo conocí a través de una novela editada por la imprescindible aunque ya extinta editorial de bolsillo Ultramar, y escrita a dos manos con Jerry Pournelle. El nombre de dicha novela es 'Inferno', y describe el ya conocido por todos viaje Dantesco que realiza un escritor de ciencia ficción llamado Allen Carpentier a través de los distintos niveles del Infierno, acompañado en todo momento de un enigmático personaje llamado Benito. Independientemente de la gran aceptación del público que tuvo en su momento 'Mundo Anillo' y de las favorables criticas que recibió la novela -ganadora de los premios Nébula y Hugo en años sucesivos-, su idea mantuvo en jaque a algunos aficionados empeñados en rebatir la viabilidad de dicha estructura: especialmente la inestabilidad de la posición del anillo al estar rotando continuamente sobre su centro de masas -el sol-, y la debilidad de la estructura por no poder soportar las fuerzas de tensión y compresión intervinientes en dicha rotación. Para combatir estas teorías, Niven se sacó de la manga dos conceptos: el primero fue el "scrith", un material capaz de soportar fuerzas superiores a las permitidas por las leyes de la física. El segundo surgió en la siguiente novela de la serie 'Ingenieros de Mundo Anillo', despues de que varios estudiantes del MIT le corearan "¡El mundo anillo es inestable!" en la convención SciFi  de 1970. Niven colocó unos motores gigantes de corrección de la rotación situados en todo el borde de la colosal estructura. En fin, una frikada digna de la mejor Ciencia Ficción.

El punto fuerte de 'Mundo Anillo', y de toda la serie, es precisamente la credibilidad que, desde el punto de vista tecnológico, Niven le da a su anillo (al fin y al cabo es uno de los grandes del Hard SciFi), así como a los ecosistemas que habitan en un mundo que rota en vez de girar como una esfera -para empezar no hay aceleración de coriolis-,  y con unas dimensiones que se salen de nuestra escala mental. ¿Cuantas Tierras podrían caber en el anillo? Seguramente, si los habitantes de nuestro planeta vivieran de forma dispersa en Mundo Anillo podrían incluso no llegar a contactar nunca entre ellos.
También hay que contar con el factor misterio. ¿Quién construyó el anillo y con que fin? Hay que leerse los cuatro libros de la serie para obtener respuesta a todos los enigmas que se plantean.

Saco de Carbón
Cinco años después de 'Mundo Anillo' llegó la que considero su mejor obra, y la que es posiblemente una de las mejores novelas -si no la mejor- que trata el primer contacto con una raza alienígena. Se trata de 'La paja en el ojo de dios', que cuenta también con la colaboración de su inseparable -parece- Jerry Pournelle, en la que se describe una galaxia dominada por el hombre y en donde en la cercanía de un planeta llamado Nueva Caledonia, situado en oposición a la Tierra respecto a la nebulosa oscura llamada El Saco de Carbón, se descubre una extraña nave viajando a velocidad subluz con una vela solar desde una estrella situada en la cercanía de una supergigante roja llamada El Ojo de Murcheson. La disposición de las dos estrellas y del propio Saco dan nombre a la novela.
Existe una secuela posterior llamada 'El Tercer Brazo' -o 'The Gripping Hand' en inglés debido a la curiosa anatomía de esta raza alienígena-, que no llega a la altura de la primera novela, aunque es lectura obligatoria para los que tenemos que terminar por narices ciclos, segundas y terceras partes de novelas, películas y series cueste lo que cueste.

En los años 80, Niven escribió otra novela en la que se relata una invasión extraterrestre por parte de otra raza alienígena con forma de bebé elefante: 'Ruido de Pasos', una buena novela que igual no pude valorar adecuadamente debido a que no la leí en las condiciones idóneas. En cualquier caso, tiene un gran final.
No he leído más de la obra de Niven, aunque de su gran producción se puede destacar a modo de Space Opera la serie de novelas basadas en dos conceptos sacados de la serie del Anillo: 'Espacio Conocido', y las guerras entre la humanidad y los Kzin, otra curiosa raza extraterrestre con pinta de osito de peluche naranja -está claro que las razas antropomorfas no van con Niven.

Os dejo con una vista del Mundo Anillo. ¿No os gustaría ir a pasar las vacaciones de verano? O como diría, Jemain de Flight of the Conchords, ¿quién sacó la foto?

domingo, 12 de junio de 2011

¿Café, té, o un buen chocolate?

Aún recuerdo cuando era un auténtico fanático del café. Solo, y sin azúcar. Y en verano, con hielo. Las tertulias en la cafetería Europa de Sevilla, siempre acompañadas con el aroma amargo del café solo y con el sabor del pacharán -Etxeco, si era posible-, o anís -sí, ahora ni me lo planteo pero con 20 años tomaba a veces anís-, me traen recuerdos de conversaciones orientadas a intentar arreglar el mundo, o simplemente salvarlo: que si los EEUU de Bush padre no son la policía del mundo; que si la política y los políticos dan pena -que curioso, ¡como ahora!-. A veces nos quedábamos en el ámbito de nuestra ciudad, ya que parecía ser un objetivo más alcanzable a nuestras ideas: aquí hace falta un metro; habría que limitar el tráfico en el centro de la ciudad. En fin, inocentes pensamientos en la mente de unos jóvenes que comienzan con la aventura de comprender como funcionan realmente las cosas.

Un día, a principio de los 90, me regalaron una bonita caja metálica de color verde llena de té, Earl Grey en concreto. Según la etiqueta decía que estaba aromatizado con Bergamota. ¿Y eso que es?, pensé. Pues una fruta prima-hermana de las naranjas y de los limones. Abrí la tapa, aspiré el aroma que desprendían aquellas pequeñas hebras, y en ese momento un hechizo mágico hizo efecto en mí. Una primera taza caliente de aquel té, sin leche ni azúcar, y el embrujo fue tal que el café paso totalmente al olvido. Llevo desde entonces más de 20 años bebiendo té, y si es posible, siempre Earl Grey.

Recientemente ha llegado a nuestra casa la invasión Nespresso a manos de las huestes comandadas por George Clooney. Y me dije, ¿porqué no? Así que cogí un pequeño envase azul de café -vivalto-, que decía ser de intensidad media y apto para tomar como lungo o café largo, y me puse una taza. Una vez más, solo, y sin azúcar. Recuerdos de mi juventud invadieron la estancia con el aroma desprendido de esa simple taza, y desde ese momento le he dado una nueva oportunidad. Y aunque mis desayunos siguen basándose en tazones de té, algunas tardes sí que disfruto del sabor de una taza de café.

El cacao nunca ha dejado la huella de nuestros queridos productos excitantes, y reconozco que a mi la cafeína me da sueño, aunque es el complemento ideal de unos buenos churros, o incluso apropiado para tomar en algún que otro cumpleaños de niños -y siempre que no quede batido de fresa-. Hace unos pocos años en el foro de un juego llamado Ciudadelas de Achiles, gracias al que he encontrado muy buenos amigos, hicimos un concurso casero de relato-corto de exactamente 100 palabras. Uno de los temas fue el Cacao e hice dos aportaciones en estilos muy diferentes. Ciertamente, y una vez releídos, también podrían haber encajado con el café o el té.
El primero gira sobre una de mis grandes pasiones, la ciencia ficción. Y os preguntaréis, ¿como encajan el cacao, el café o el té con la ciencia ficción? Pues intenté hacerlo, aunque no sé si lo conseguí ya que algunos no lograron encontrarle el sentido. Espero que vosotros, sí.

"Las guerras se extendieron durante eones por el control del tercer planeta en aquel remoto sistema situado en uno de los brazos de la galaxia. El azul que reflejaban las masas de agua contrastaba con el rojo de las explosiones debido a la combustión del oxigeno que albergaban las naves para las almas que habitaban en ellas.
Miles de millones han perecido por la posesión de esa planta única en el universo. Afortunados fueron los antiguos habitantes de este planeta, de nombre ya olvidado, que disfrutaron de su sabor sin notar el aroma de la sangre derramada por su causa."


El segundo relato -indudablemente mejor- surgió tras ver una película llamada La fuente de la vida, protagonizada por Hugh Jackman. En ella el protagonista, un científico, tratando de encontrar una cura a la grave enfermedad de su esposa, realiza un extraño viaje que le lleva a la búsqueda de dicha fuente en la España del siglo XVI. La secuencia en la que la reina le encarga al explorador la misión de encontrar la fuente inspiró dicho relato:

"Poco quedaba para pensar. El medallón de plata regalo de la Reina colgaba del cuello bajo la coraza de acero, cerca del corazón. La imagen de su soberana, su amor imposible. Recuerdos que llegaban raudos junto con sus palabras:
-Don Fernando, dad la vida si es necesario por el éxito de la misión. Traedme el fruto amargo, manjar de dioses, para que pueda sentirme como uno de ellos.
Y allí estaba, atado a aquella columna de piedra mientras decenas de indígenas se preparaban para el sacrificio. Su sacrificio. Dar la vida si es necesario por ella. Poco quedaba por hacer."


¿Café, cacao, o té?, difícil decisión para muchos.

Me despido con el trailer de esta película que personalmente recomiendo, aunque entiendo que no es para el gusto de todos.


jueves, 9 de junio de 2011

Tronos (II)

La pasada semana nos dedicamos al sano ejercicio de la contrarréplica a partir de una crítica -a mí entender desganada y poco o nada documentada- de la serie de la HBO 'Juego de Tronos'. No era eso lo que yo quería. Me hubiera gustado  dedicarle un artículo como dios manda a esta gran serie basada en el primer libro de la impresionante saga 'Canción de Hielo y Fuego' de "rugido Martin" -G.R.R. Martin realmente, pero el chiste era demasiado fácil y no he podido evitarlo. Así pues, pongo manos a la obra y vamos a trata de aportar un granito de arena en la tarea de promover la lectura de esta obra, así como en la de analizar la serie de televisión, en el que espero sea el primero de una serie de varios artículos.

Tal como comenté en el anterior post, 'Canción de Hielo y Fuego' es una obra épica situada en un mundo medieval imaginario donde violencia, intrigas, traición, guerra y sexo forman parte de lo cotidiano. Los libros están estructurados de modo que cada capítulo narra el desarrollo de los acontecimientos en tercera persona desde el punto de vista de uno de los personajes. Estos son tratados con gran profundidad y sin entrar en el típico maniqueísmo habitual de las obras del género fantástico, y en el que es muy difícil identificarte claramente con alguno de ellos -y si lo haces equivocadamente, puedes llevarte una gran desilusión.
Como complemento a estos personajes, existen innumerables roles secundarios y -casi diría- terciarios que tienen su razón de ser, muchos de ellos dependientes o relacionados con las 8 Casas principales que intervienen en la saga. En general, 'Juego de Tronos' - y por extensión 'Canción de Hielo y Fuego'- se puede describir en tres grandes líneas argumentales: Las intrigas y luchas entre las diferentes Casas, principalmente por el control del Trono de Hierro y con diferentes niveles de involucración, el viaje iniciático que realiza Daenerys Targaryen por el continente del Este con el objetivo de volver a elevar su Casa a lo más alto, y finalmente -la que personalmente me atrae más- los eventos ocurridos en el Norte, y el esfuerzo de la Guardia de la Noche por defender Poniente de las amenazas que llegan de "más allá del muro".

Respecto a la serie de TV, y tras la introducción del primer capítulo en la que nos muestra lo que nos espera al norte del muro, vamos a centrarnos hoy en la primera sorpresa agradable de la serie: los títulos de crédito de apertura. En ellos se muestra más de lo que inicialmente parece. No sólo es un paseo virtual por los lugares donde se desarrolla la trama del primer libro en el continente de Poniente -Westeros para los que estamos viendo la serie en inglés-, sino que se muestran eventos importantes de la Historia reciente que son fundamentales para comprender mejor la trama a aquellos que no han leído el libro. No son spoilers ya que, o estos hechos no se cuentan en la serie, o sí se hacen pero de modo muy reducido. En cualquier caso, sois libres de seguir leyendo.

En primer lugar nos encontramos con el Sol dentro de un astrolabio, rodeado de varias cintas o aros metálicos donde en uno de ellos se representa un volcán destruyendo una ciudad bajo la mirada de un Dragón. Este es un evento muy importante ya que representa el cataclismo que destruyó la ciudad de Valyria, -y por consiguiente acabó con el Feudo Franco de Valyria, patria de origen de la Casa Targaryen -representada obviamente por un dragón-, e imperio dominante al otro lado del Mar Angosto, dejando a ésta como la única superviviente al estar instalada en la isla de Rocadragón -Dragonstone-, cercana al continente. Unos 100 años después, y en un intento de restaurar la gloria pasada, Aegon Targaryen y sus dos hermanas -parece un grupo musical de los 60- con una fuerza militar escasa pero eso sí, con los últimos 3 dragones -así cualquiera- desembarcaron y sometieron a todos los reinos que osaron enfrentarse a ellos, proclamándose así Aegon como el primer Rey en el Trono de Hierro de todo Poniente. Este hecho sucedió unos 300 años antes del momento en el que se desarrolla la serie.

A partir de ese instante, comienza la lección de geografía que tanto le gustó a D.T., y empiezan a mostrarse los lugares por los que la historia va trascurriendo. Tras un primer zoom hacia el Sur sobre Desembarco del Rey -King's Landing-, que fue fundada justamente en el lugar donde Aegon desembarcó y no como hizo Don Rodrigo el Adelantado al fundar Rodrigombia justo en el centro de Caracas -si alguien no entiende el chiste que me pregunte-, hogar de los Reyes de Poniente y en concreto de Robert el Usurpador de la Casa Baratheon -representada por un ciervo-, se hace un rápido viaje al Norte hasta Invernalia -Winterfell-, nuestra querida y áspera fortaleza de la Casa Stark -representada por un lobo Huargo- levantada 8000 años atrás por Brandon el Constructor, primer Rey del Norte, y que alzó tanto Invernalia como El Muro. Junto a ella se encuentra un jardín denominado "Bosque de Dioses" con un antiguo arciano, un árbol que posee un rostro tallado en su tronco representando a los antiguos dioses. Sólo en el Norte los descendientes de los Primeros Hombres -que llegaron a Poniente unos 10000 años atrás- veneran a los antiguos dioses. En el resto del continente -descendientes de unas tribus llámadas los Ándalos que llegaron hace 6000 años- el culto está dirigido a los 7 dioses.

Vuelta al astrolabio donde se muestra otro evento de importancia. La derrota de los Targaryen por parte de una coalición formada por los Stark, los Baratheon, los Arrin, los Tully, -y a toro pasado-, los "queridos" Lannister tras ponerse inicialmente de parte del Rey junto con los Tyrell. Las otras dos grandes casas, Martell y Greyjoy, pasaron. En concreto podemos observar al ciervo -Baratheon- y al lobo -Stark- luchando con el dragón -Targaryen-, representandose la muerte del hijo del Rey -Rhaegar- a manos de Robert Baratheon en la batalla del Tridente-, mientras que el león -los Lannister- ataca por detrás. Ni que decir tiene que podría representar la traición de los Lannister, tras ponerse de parte de los Targaryen en primera instancia. En concreto, Jaime Lannnister -ojo, perteneciente a la guardia real y con juramento de defensa- atravesó con su espada por la espalda al Rey, produciéndose a continuación una masacre familiar al estilo Romanov de la que sólo se salvaron Daenerys y Viserys por estar de vacaciones en Rocadragón.

De vuelta a la lección de geografía, volamos más al Norte hasta El Muro -no diré su nombre en inglés por las referencias Pinkfloidianas obvias que acarrea-, un engendro de hielo y roca de más de 200 metros de altura y una longitud de costa a costa de 483 Km al mejor estilo romano, y con una antigüedad de unos 8000 años. Antaño, la Guardia de la Noche -Night's Watch y no, no sale David HasselHoff- controlaba un gran ejército y 19 castillos a lo largo del muro. Hoy en día, unos pocos cientos se encuentran repartidos en sólo 3: uno en cada extremo, y el Castillo Negro en el centro.

Ya para finalizar esta frikada que me he despachado, un rápido vuelo al Sur y al Este, al otro lado del Mar Angosto, hasta llegar a la ciudad libre de Pentos donde se encuentran exiliados los últimos Targaryen: Daenerys y Viserys. Pentos es una de las ciudades independientes situadas a lo largo de la costa del continente oriental denominadas "ciudades libres", y que antiguamente pertenecieron al Feudo Franco de Valyria. Una vuelta más al astrolabio nos muestra al ciervo Baratheon -representando a Robert el Rey Ursurpador- rodeado de varios animales en posición de sumisión, entre ellos un lobo Stark, un león Lannister, un halcon Arrin, y otros bichejos sin identificar.


Os dejo ya con un enlace donde ampliar un poco la información respecto a la Historia de Poniente, sólo apto para los más friki-picados.

martes, 31 de mayo de 2011

Tronos

No soy un aficionado al cine español. Actualmente, porque antes sí que iba a ver todo lo que sacaba Medem -hasta que llegaron sus producciones eróticofestivas-, las comedias de Fernando Colomo -divertidísimas-, o las primeras películas de Alex de la Iglesia -hasta el día en el que empezó a perpetrar '800 balas'-, por poner algunos ejemplo. Hay muchos más.
Hoy en día sólo sigo a Amenábar y no sólo por el talento creativo que desborda, sino porque se lo ha currado intentando llevar a nuestro cine al siguiente nivel de calidad. Y no, no creo que Almodóvar haya llevado nuestro cine a ningún nivel. Sólo ha conseguido que él, Penélope, y su visión de España sean más conocidos fuera de nuestro país. Del resto, películas dispersas que rompen con la rutina como 'Celda 211'.
Respecto a las series no puedo decir tanto. De pequeño no me perdía ningún capítulo de 'Curro Jiménez', pero prácticamente desde entonces no he visto nada más. Hoy en día, salvo excepciones, ni me molesto. Tengo mi ración semanal de risas con los comentarios divertidísimos de mi compañero de trabajo tras sufrir involuntariamente 'El Barco' lunes tras lunes. Aunque sería injusto si no valorara el esfuerzo que C+ está realizando por elevar la calidad con series como 'Crematorio' o '¿Qué fue de Jorge Sanz?' -esta última me encantó-, aunque no terminen de engancharme.

Pues bien, gracias precisamente a estos años viendo cine español podría decir que tengo cierta visión crítica de lo que se proyecta actualmente, o de las series que emiten por nuestras cadenas del 1 al 6, bueno, al 66 que ahora se han multiplicado como moscas. Sin embargo, el que yo no comulgue con algo no implica que hable mal de ello por el respeto que tengo hacía los que sí lo hacen, y menos públicamente. Y digo esto porque recientemente he leído un escueto artículo -titulado Tronos- de un conocido director/guionista de cine español y series de televisión acerca de una obra que se está vendiendo a bombo y platillo como el bombazo del año: 'Juego de Tronos'.

El artículo consta de tres párrafos. En el primero leo inicialmente una crítica velada del Peplum -cine de Romanos de toda la vida-, sin entender exactamente qué tiene que ver una cosa con la otra, y finaliza dando peso a una crítica de una revista estadounidense donde define la serie como "mierda cuasi medieval" -aunque no deja del todo muy claro que quería decir exactamente el autor de la crítica con ese comentario. Se indica también de pasada la existencia de multitud de críticas demoledoras.
En el segundo, trata como de no involucrarse banalizando acerca de una supuesta pelea entre admiradores y detractores del género, para finalizar con una frase en la que sitúa en el mismo párrafo -o supuestamente al mismo nivel- los libros de 'Harry Potter', 'El Señor de los Anillos', y por supuesto aunque no lo indique expresamente, 'Juego de Tronos'. Y con todo mi respeto por los admiradores del joven mago -yo también soy lector de sus novelas-, pero ciertamente no pueden meterse en el mismo saco las tres obras mencionadas.
Para finalizar, realiza esta vez sí una crítica al tratamiento del sexo en la serie con referencias a Playboy -dice incluso la palabra pene, ups-, y al exceso de sangre y muerte volviendo a definirla como "serie de época". Sinceramente, salen menos tetas de las que podemos encontrar en cualquier película española actual. Pensaba que ya estábamos todos acostumbrados. [Edito a 2/6: Ya tenemos la primera minga a la vista en el episodio 7!]

'Juego de Tronos' no es una "serie de época". Ni si quiera podría catalogarse incluso como Literatura Fantástica. 'Juego de Tronos' -y por extensión 'Canción de Hielo y Fuego'- es ante todo una obra épica de intrigas, traiciones, violencia y guerra en un contexto medieval que transcurre en un país inexistente, y donde la poca fantasía que encontramos se introduce con cuentagotas. Una serie de novelas que enganchan tanto a aficionados al supuesto género como a no aficionados, y cuya recreación televisiva, independientemente de que está sea más o menos fiel a la novela, o si va más o menos rápido contando la historia -hay que meterlo todo en sólo 10 capítulos-, rezuma calidad y buen hacer por todos los lados. Muy lejos de lo que nos ofrecen las actuales producciones nacionales en nuestra querida tele.

Evidentemente, no soy el más indicado para escribir un artículo como el de que les hablo por mi claro partidismo, aunque sí que he leído mucho de todos los géneros de los que bebe esta obra. Por esa misma razón, no entiendo cómo se puede realizar una crítica de algo que, para empezar, no gusta. Y ese sentimiento rezuma por todo el artículo. Posiblemente sean todos los géneros relacionados con la Literatura Fantástica los que no gustan al autor. Es más, diría -es una intuición- que conoce poco o nada de dicho género, e incluyo por supuesto a los cuatro libros de la serie. Por eso mismo pido al autor que no vuelva a meterse en esos berenjenales. Y si va a realizar una crítica de algo que no le gusta sea al menos imparcial, o en este caso, céntrese exclusivamente en analizar el producto televisivo en sí, sin sacar del armario el Peplum, 'El Señor de los Anillos', 'Harry Potter',  Playboy, o las "tontas" peleas entre admiradores y detractores de uno u otro género.

Por favor, nadie le ha llamado por aquí, y nadie le espera. Váyase a casa y disfrute de los excepcionales créditos de entrada de la serie. Por cierto antes de irse, ¿ya le he comentado que me encantó  '¿Qué fue de Jorge Sanz?'?


miércoles, 25 de mayo de 2011

Acerca de los Elfos

Desde que era pequeño, siempre he considerado a los seres mitológicos, imaginarios, o improbables con cierto respeto y admiración. Tenía una enciclopedia infantil en varios volúmenes, de ésas que eran tan habituales antes y ahora tan poco por culpa de internet y la ESO, que trataba sobre diversas disciplinas como Historia, Ciencia, Sociales, o Deportes. La carencia precisamente de la red de redes, sumado a que sólo teníamos a nuestra disposición una cadena de televisión -algunos afortunados dos gracias a la UHF- donde sólo echaban seriales, toros, pelis de dos rombos, el partido de los domingos y el parte de las 2 -como lo llamaba mi abuelo-, dejaba precisamente la lectura de libros como el único medio para que un chico de la EGB de los 70 como yo obtuviese información.

Uno de los tomos de la enciclopedia hablaba de cuentos e historias conocidas de todos las épocas. Entre sus páginas se mostraban dibujos y descripciones de seres mitológicos como Pegaso, la Efigie, o el impresionante Kraken. También podíamos encontrar seres fantásticos menos interesantes como gnomos, trolls y elfos. Precisamente los elfos, eran representados como pequeños seres vestidos de color verde, con orejas picudas, larga nariz, y sombrero puntiagudo. Digna descripción de seres bondadosos cuyo único interés era hacer el bien, y ayudar a Papá Noel a envolver sus regalos. Años después llegué a la conclusión de que los elfos eran más interesantes de lo que inicialmente pensaba.

Tras esta hermosa introducción, llega el momento de repartir frikismo a diestro y siniestro como el que reparte culines de sidra en la feria de Porrua. El universo tolkiano me descubrió una nueva visión acerca de los Elfos muy diferente a esos seres de preescolar mostrados en la enciclopedia, o a ese grupo de culto, contemplativo y místico, digno de una party de profesores de instituto de los años 80, con cinta en el pelo y trajes vaporosos a lo Spandau Ballet que nos muestran las películas de Peter Jackson.
Los elfos son ambiciosos, rencorosos, violentos, racistas y egoístas. Pero ante todo son, muy humanos.

Juramento  de Fëanor
Fëanor, el Elfo más conocido y poderoso del Universo tolkien, montó una gran movida que condicionó la Historia de la Tierra Media en los 7000 años que transcurrieron durante las Tres Edades del Sol. Todo empezó porque el malo-malote de la época, Morgoth -cuyo lugarteniente era un tal Sauron- se cargó a su padre, Finwë, y le robó tres joyitas de nada llamadas Silmarils que había creado en un momento de inspiración. El hombre -perdón, el elfo- se enfadó con razón, hasta aquí lo podemos entender, y proclamó un juramento al que se unieron sus 7 hijos. Pero dicho juramento no fue para vengar la muerte del padre, no. Fue para recuperar los Silmarils de marras, cual partido político en la oposición haría con el  gobierno. Cueste lo que cueste.

Pues bien, este juramento provocó la ira de los Dioses, y los trágicos sucesos que involucraron en los siguientes 600 años a Elfos, Enanos y Hombres: tres matanzas entre elfos de diferentes razas y/o familias; migraciones masivas desde las tierras disco-guapas de Valinor hacia la Tierra Media (donde tenía su residencia habitual Morgoth) a través de campos de hielo mortales. Eso sí, Fëanor viajó cómodamente en barco; una guerra donde los elfos y los primeros hombres, los Edain, lucharon contra ejércitos de Orcos, Balrogs, Dragones, Trolls y otros bichos, en cinco batallas que dejan las de La Guerra del Anillo al mismo nivel que las peleas de borrachos de bar; el hundimiento bajo el mar de un gran pedazo de Tierra Media llamado Beleriand (donde ocurren todas estas movidas)... Y lo peor de todo es que, nada más llegar y bajarse del barco, se marchó  en busca de Morgoth sin pasar por la casilla de salida, dejándole el marrón que había montado a hijos, hermanos y cuñados tras caer en combate frente a un grupo de Balrog.

Tras la destrucción de Morgoth por las fuerzas combinadas de la OTAN de aquellos tiempos (Valar, Mayas y Altos Elfos de Valinor), y tras la desaparición del linaje de Fëanor, a partir de la Segunda Edad los Elfos fueron un poco al rollo pasota que podemos observar en El Señor de los Anillos. No fue hasta que a uno de ellos, Celebrimbor, al que curiosamente también le gustaban las joyitas, le dio por forjar una serie de anillos junto a un nuevo amigo de estos "de para toda la vida" que acababa de conocer. Al final, el amigo de marras -no hace falta que os diga su nombre- se la jugó a él, y a todos los demás, porque se hizo un anillo de uso Único que, en fin, que os voy a contar a estas alturas de lo que pasó después.
 
En fin, que los Elfos no son tan diferentes de nosotros. Y precisamente por esto, ¿qué sucede con la vida amorosa de los Elfos?
Tengamos en cuenta en primer lugar que, salvo que se desnuquen en la ducha, o un orco les corte la cabellera, un elfo es inmortal. Este parámetro condiciona mucho las relaciones sociales, e incluso los vínculos amorosos.
Para empezar, tras alcanzar la edad adulta todos los elfos dejan de envejecer aparentemente por lo que es muy difícil calcular su edad. Una de las tres uniones hombre-elfa que existió en la Historia fue la de Arwen y Aragorn. Cuando éste contaba con algo más de 20 años se enamoró de la hija de Elrond cuya edad era de unos 2700 añitos de nada.
Vamos, que me imagino la siguiente conversación:
- Hola soy Aragorn, ¿qué edad tienes?
- ¿Yo?, pues eeeh... ¿27 años?
- ¿Estás segura? No tendrás menos de 18, ¿no? Que tu padre me mata.

Pongamos en la mesa algunas cifras. El padre de Arwen, Elrond de Rivendel (también conocido como agente Smith), que realmente no era un elfo pata-negra sino un medio-elfo (su padre Eärendil era también otro medio-elfo, ya que su abuelo Tuor fue un hombre de la casa Edain de Hador), se casó con Celebrián de la casa de Galadriel en el año 109 de la Tercera Edad. Teniendo en cuenta que el propio Elrond nació al final de la Primera Edad, y que la Segundad Edad duró unos 3441 años, eso nos deja la escalofriante cifra de más de 3500 años de soltería. Supongo que llegó un día en el que pensó "Tengo que sentar la cabeza", o bien era el único soltero que quedaba en el grupo de colegas y empezó a aburrirse solo en las tabernas-after de la Tierra Media donde cada vez abundaban más Hobbits violentos hasta el culo de cerveza.
Por cierto. Desde que se casó, hasta que su esposa Celebrian se marchó en el barquito con viaje one-way-ticket a las tierras de Valinor en el año 2510 de la Tercera Edad, tuvo en total tres hijos. Ojo al dato, tres hijos en 2400 años. Eso es planificación familiar y no lo del método de la aspirina.
Para finalizar, una reflexión. Desde que Arwen nació, hasta que se casó con Aragorn al final de la Tercera Edad y se fue a vivir a Gondor, pasaron 2780 años. Y todos esos años viviendo en casa de papá Elrond, o en casa de tita Galadriel en los bosques de Lorien. Generación Ni-Ni con mayúsculas.

Me despido con ésta bonita escena digna de las pastelerías más exclusivas que nos enseña que el amor no tiene edad. Sorry a l@s fans de Aragorn que piensan que la Elfa de orejas picudas es una buscona.

domingo, 22 de mayo de 2011

Jornada de Reflexión

Hoy es la Jornada de Reflexión.
Personalmente lo considero, vamos a mojarnos leches, una chorrada digna de una democracia joven (en pañales) como la nuestra. Al mismo nivel que la prohibición  que existe en Brasil de beber alcohol el día de la votaciones. Como si por votar ebrio no se fuera a tener más razón, vamos.

Bajo mi humilde opinión, la gente sabe desde hace tiempo qué va a hacer y a lo que nunca votaría. Y el que no, como siempre, se lo pensará en el último segundo mientras mira las papeletas perfectamente ordenadas por los interventores de turno. Poca reflexión se va a hacer en esta famosa jornada que no se haya realizado antes.
Manifestarse, concentrarse, o acampar durante la jornada de reflexión, o incluso poner un panfleto de 'vota a tal o cual' a las 00:15 de este sábado en el parabrisas del coche, influye lo mismo en el voto del personal que el escuchar lo que se piensa de tal alcalde en el convite de una boda o comunión celebrada el día de hoy animado por los efluvios del Rioja, o proclamar antes de introducir el voto en la urna en unas elecciones municipales como las de mañana: "Yo voy a votar a X" cuando 'X' tiende a famoso ex-presidente del gobierno.

No digo más que estoy cansado. Tengo aún que pensar en quien votar a falta de minutos para finalizar la Jornada de Reflexión y me veo al final tomando la decisión con un dado de 20 caras. Os dejo con un relato corto de exactamente 100 palabras ambientado en una época y contexto en la que estas controversias estarían un poco fuera de lugar. ¿Qué habría hecho un día como hoy el viejo Joe?

"El viejo Joe vive con el peso del recuerdo sobre su conciencia, camina con el peso del fracaso sobre sus hombros, y yace con el peso de la edad sobre su cuerpo.
Nada es como antaño. Su mirada ya no infunde miedo y su revolver hace tiempo que no dispara. Muchos han mordido el polvo ante él y frente al sol, pero todo tiene un fin y el del viejo Joe ha llegado inexorablemente. El suelo cede bajo sus pies y el cáñamo ahoga sus pensamientos.
El viejo Joe muere con el peso de muchas almas sobre su polvorienta tumba."

miércoles, 18 de mayo de 2011

¿Porqué me gusta la Ciencia Ficción?

Recuerdo que de pequeño era un ávido lector de enciclopedias y mapamundis. Uno de los libros que prácticamente llegué a memorizar fue un atlas de Salvat que mostraba mapas históricos, donde podía estudiar la máxima expansión del imperio de Alejandro, o las movidas de Egipcios, Hititas, Persas y Babilonios. Este atlas en el que tantas horas gasté –o malgasté según se mire- aún se conserva en la librería del salón de la casa de mis padres.

La colección de libros que tenía a mi alcance era bastante extensa, especialmente gracias a El Círculo de Lectores y a la curiosa afición que tiene mi padre de coleccionar todo tipo de cosas, principalmente libros. Entre éstos, se podían encontrar buenas obras de Ciencia Ficción como 'Cita con Rama', 'La nave de un millón de años', o 'El fin de la eternidad'. Curiosamente -bueno no tan curiosamente ya que era un niño melón de unos 9 años- el primer acercamiento al género lo hice con un libro del malogrado Michael Crichton, ‘La Amenaza de Andrómeda’. Si bien podrían algunos no catalogarlo como Ciencia Ficción (técnicamente es un techno-thriller), si consiguió el fin deseado de plantar la semilla que realmente germinaría bastantes años después.


El bautismo de fuego real con el género se produjo cuando mi padre me llevó al cine a ver 'Naves Misteriosas' (Silent Running), una película ecológica del año 71 con música de Joan Baez sobre el destino de tres naves en órbita alrededor de Júpiter, y que albergan los últimos restos de vida vegetal terráquea. Una película ideal para que un niño se enganchara al género. Afortunadamente la cosa fue a mejor posteriormente con indispensables como 'La Guerra de las Galaxias', 'Galáctica', 'La Fuga de Logan', y otras como las del ciclo Hestoniano conformadas por 'El Planeta de los Simios', 'El Hombre Omega', o 'Soylent Green'. Y por supuesto, no olvidemos las series que podía disfrutar en la única cadena que entonces teníamos en nuestros televisores B&W como 'Espacio 1999', 'Los 7 de Blake', o 'Dr. Who'.

No fue hasta unos 15 años después cuando volví a retomar el género a nivel literario tras conseguir separarme -sólo un poquito- del agujero negro Tolkiano en el que había quedado atrapado. Y fue de la mano de Isaac Asimov y su ‘Fundación’. A él le siguieron los Philip K. Dick, Arthur C. Clarke, Frederik Pohl, Larry Niven, Orson Scott Card, Philips Jose Farmer, Jerry Pournelle... una larga lista de escritores que consiguieron apuntalar la afición que tenía por la Ciencia Ficción, llevándola a tales límites en los que era imposible leer otro tipo de género.


Sin embargo, hace sólo unos pocos años encontré al ‘Autor’ con letra mayúscula: Dan Simmons. Sé que esta afirmación puede parecer una herejía para los seguidores de la ‘Edad de Oro y Plata’ de la Ciencia Ficción, pero es posible que este profesor de literatura inglesa haya creado un estilo propio: podríamos llamarlo ‘Ciencia Ficción Literaria’. Su obra más conocida es ‘Hyperion’, ganadora del premio Hugo en el año 1990. Esta novela sigue una estructura narrativa donde cada uno de los personajes cuenta sus propias experiencias al estilo de ‘Los cuentos de Canterbury’ durante un viaje que realizan hacia unas extrañas construcciones milenarias llamadas Tumbas de Tiempo, y mientras son acosados por una criatura llamada El Alcaudón.


Pero lo más llamativo de sus obras son los guiños literarios que subyacen por debajo de la trama. En concreto, John Keats y sus obras en el caso de ‘Hyperion’, donde incluso el mismo poeta toma un papel principal interpretativo en la necesaria continuación ‘La caída de Hyperion’. En otra obra, el binomio ‘Ilion’ y ‘Olimpo’, la narración se sustenta en tres líneas argumentales donde, por un lado los humanos viven como los Elois de ‘La máquina del Tiempo’ de H.G. Wells en una tierra futura. Por otro lado, los dioses del Olimpo viven en Marte y recrean de nuevo la Guerra de Troya bajo la atenta mirada de observadores, influyendo y manipulando a los ya conocidos Héroes aqueos y troyanos. Por último, unos robots avanzados llamados Moravec, que viven en las lunas de Júpiter y a los que les encanta recitar versos de Proust y Shakespeare, detectan una extraña actividad cuántica procedente de Marte y deciden investigarla. La obra que en este caso subyace es ‘La Tempestad’ de William Shakespeare, encontrándonos personajes como Próspero, Ariel, Sycorax, o el mismísimo Calibán.
Sí, por tíos como Dan Simmons me gusta la Ciencia Ficción.


Y ya para finalizar este artículo, os dejo con la obra de Waterhouse ‘Miranda y la tempestad’, basada obviamente en ‘La Tempestad’ de William Shakespeare.