Siempre me había sobrecogido el silencio del espacio. La galaxia nos cubre con un mar de estrellas infinitas que supera nuestra pobre visión, pero la realidad es que el vacío extremo ocupa casi todo lo que rodea la mota de polvo en la que vivimos. El todo es prácticamente la nada.
En esa nada me sumerjo día tras día para tratar de buscar la aguja en el mayor pajar jamás imaginado. Aunque todo hombre y mujer tiene un destino: la fuerte señal se impuso al aburrido ruido blanco y a la basura radioeléctrica. El mensaje más importante de la humanidad había llegado.
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lunes, 27 de abril de 2026
lunes, 27 de noviembre de 2017
100 palabras: El viejo Joe
Rescato otro relato de 100 palabras de las profundas (no tanto) entrañas del blog. Espero que os guste.
El viejo Joe vive con el peso del recuerdo sobre su conciencia, camina con el peso del fracaso sobre sus hombros, y yace con el peso de la edad sobre su cuerpo.
Nada es como antaño. Su mirada ya no infunde miedo y su revolver hace tiempo que no dispara. Muchos han mordido el polvo ante él y frente al sol, pero todo tiene un fin y el del viejo Joe ha llegado inexorablemente. El suelo cede bajo sus pies y el cáñamo ahoga sus pensamientos.
El viejo Joe muere con el peso de muchas almas sobre su polvorienta tumba.
viernes, 15 de septiembre de 2017
100 palabras: En la penumbra
Hace ya algunos años, un grupo de amigos nos dedicamos a escribir relatos con tan sólo 100 palabras y con temáticas muy variopintas. Nos agrupábamos en Casas, y juzgábamos entre todos cuál de ellas obtenía la mejor puntuación a partir de las historias escritas por sus integrantes.
El relato que podréis leer a continuación, pertenece a la temática del Far West. Espero en lo sucesivo publicar más historias nuevas y antiguas; siempre con 100 palabras.
El viaje por la penumbra debe hacerse junto al avatar viviente del espíritu natural. Aun así, siento que la soledad es mi única compañera de trayecto, si ésta pudiera tener la forma casi física que camina un paso por detrás y hace que un escalofrío inunde mis huesos. Mastico el denso ambiente místico cuando vislumbro la borrosa imagen. Centauros, sí eso parecen... no, son hombres montados a caballo, hombres azules, caballos marrones, metal brillante en las cinturas. Vislumbro sus caras. Veo odio, horror, venganza... muerte.
Salgo del trance. Rostros ansiosos me miran. Hablo.
-El destino ha jugado con nuestras almas.
El relato que podréis leer a continuación, pertenece a la temática del Far West. Espero en lo sucesivo publicar más historias nuevas y antiguas; siempre con 100 palabras.
El viaje por la penumbra debe hacerse junto al avatar viviente del espíritu natural. Aun así, siento que la soledad es mi única compañera de trayecto, si ésta pudiera tener la forma casi física que camina un paso por detrás y hace que un escalofrío inunde mis huesos. Mastico el denso ambiente místico cuando vislumbro la borrosa imagen. Centauros, sí eso parecen... no, son hombres montados a caballo, hombres azules, caballos marrones, metal brillante en las cinturas. Vislumbro sus caras. Veo odio, horror, venganza... muerte.
Salgo del trance. Rostros ansiosos me miran. Hablo.
-El destino ha jugado con nuestras almas.
domingo, 12 de junio de 2011
¿Café, té, o un buen chocolate?
Aún recuerdo cuando era un auténtico fanático del café. Solo, y sin azúcar. Y en verano, con hielo. Las tertulias en la cafetería Europa de Sevilla, siempre acompañadas con el aroma amargo del café solo y con el sabor del pacharán -Etxeco, si era posible-, o anís -sí, ahora ni me lo planteo pero con 20 años tomaba a veces anís-, me traen recuerdos de conversaciones orientadas a intentar arreglar el mundo, o simplemente salvarlo: que si los EEUU de Bush padre no son la policía del mundo; que si la política y los políticos dan pena -que curioso, ¡como ahora!-. A veces nos quedábamos en el ámbito de nuestra ciudad, ya que parecía ser un objetivo más alcanzable a nuestras ideas: aquí hace falta un metro; habría que limitar el tráfico en el centro de la ciudad. En fin, inocentes pensamientos en la mente de unos jóvenes que comienzan con la aventura de comprender como funcionan realmente las cosas.
Un día, a principio de los 90, me regalaron una bonita caja metálica de color verde llena de té, Earl Grey en concreto. Según la etiqueta decía que estaba aromatizado con Bergamota. ¿Y eso que es?, pensé. Pues una fruta prima-hermana de las naranjas y de los limones. Abrí la tapa, aspiré el aroma que desprendían aquellas pequeñas hebras, y en ese momento un hechizo mágico hizo efecto en mí. Una primera taza caliente de aquel té, sin leche ni azúcar, y el embrujo fue tal que el café paso totalmente al olvido. Llevo desde entonces más de 20 años bebiendo té, y si es posible, siempre Earl Grey.
Recientemente ha llegado a nuestra casa la invasión Nespresso a manos de las huestes comandadas por George Clooney. Y me dije, ¿porqué no? Así que cogí un pequeño envase azul de café -vivalto-, que decía ser de intensidad media y apto para tomar como lungo o café largo, y me puse una taza. Una vez más, solo, y sin azúcar. Recuerdos de mi juventud invadieron la estancia con el aroma desprendido de esa simple taza, y desde ese momento le he dado una nueva oportunidad. Y aunque mis desayunos siguen basándose en tazones de té, algunas tardes sí que disfruto del sabor de una taza de café.
El cacao nunca ha dejado la huella de nuestros queridos productos excitantes, y reconozco que a mi la cafeína me da sueño, aunque es el complemento ideal de unos buenos churros, o incluso apropiado para tomar en algún que otro cumpleaños de niños -y siempre que no quede batido de fresa-. Hace unos pocos años en el foro de un juego llamado Ciudadelas de Achiles, gracias al que he encontrado muy buenos amigos, hicimos un concurso casero de relato-corto de exactamente 100 palabras. Uno de los temas fue el Cacao e hice dos aportaciones en estilos muy diferentes. Ciertamente, y una vez releídos, también podrían haber encajado con el café o el té.
El primero gira sobre una de mis grandes pasiones, la ciencia ficción. Y os preguntaréis, ¿como encajan el cacao, el café o el té con la ciencia ficción? Pues intenté hacerlo, aunque no sé si lo conseguí ya que algunos no lograron encontrarle el sentido. Espero que vosotros, sí.
"Las guerras se extendieron durante eones por el control del tercer planeta en aquel remoto sistema situado en uno de los brazos de la galaxia. El azul que reflejaban las masas de agua contrastaba con el rojo de las explosiones debido a la combustión del oxigeno que albergaban las naves para las almas que habitaban en ellas.
Miles de millones han perecido por la posesión de esa planta única en el universo. Afortunados fueron los antiguos habitantes de este planeta, de nombre ya olvidado, que disfrutaron de su sabor sin notar el aroma de la sangre derramada por su causa."
El segundo relato -indudablemente mejor- surgió tras ver una película llamada La fuente de la vida, protagonizada por Hugh Jackman. En ella el protagonista, un científico, tratando de encontrar una cura a la grave enfermedad de su esposa, realiza un extraño viaje que le lleva a la búsqueda de dicha fuente en la España del siglo XVI. La secuencia en la que la reina le encarga al explorador la misión de encontrar la fuente inspiró dicho relato:
"Poco quedaba para pensar. El medallón de plata regalo de la Reina colgaba del cuello bajo la coraza de acero, cerca del corazón. La imagen de su soberana, su amor imposible. Recuerdos que llegaban raudos junto con sus palabras:
-Don Fernando, dad la vida si es necesario por el éxito de la misión. Traedme el fruto amargo, manjar de dioses, para que pueda sentirme como uno de ellos.
Y allí estaba, atado a aquella columna de piedra mientras decenas de indígenas se preparaban para el sacrificio. Su sacrificio. Dar la vida si es necesario por ella. Poco quedaba por hacer."
¿Café, cacao, o té?, difícil decisión para muchos.
Me despido con el trailer de esta película que personalmente recomiendo, aunque entiendo que no es para el gusto de todos.
Recientemente ha llegado a nuestra casa la invasión Nespresso a manos de las huestes comandadas por George Clooney. Y me dije, ¿porqué no? Así que cogí un pequeño envase azul de café -vivalto-, que decía ser de intensidad media y apto para tomar como lungo o café largo, y me puse una taza. Una vez más, solo, y sin azúcar. Recuerdos de mi juventud invadieron la estancia con el aroma desprendido de esa simple taza, y desde ese momento le he dado una nueva oportunidad. Y aunque mis desayunos siguen basándose en tazones de té, algunas tardes sí que disfruto del sabor de una taza de café.
El primero gira sobre una de mis grandes pasiones, la ciencia ficción. Y os preguntaréis, ¿como encajan el cacao, el café o el té con la ciencia ficción? Pues intenté hacerlo, aunque no sé si lo conseguí ya que algunos no lograron encontrarle el sentido. Espero que vosotros, sí.
"Las guerras se extendieron durante eones por el control del tercer planeta en aquel remoto sistema situado en uno de los brazos de la galaxia. El azul que reflejaban las masas de agua contrastaba con el rojo de las explosiones debido a la combustión del oxigeno que albergaban las naves para las almas que habitaban en ellas.
Miles de millones han perecido por la posesión de esa planta única en el universo. Afortunados fueron los antiguos habitantes de este planeta, de nombre ya olvidado, que disfrutaron de su sabor sin notar el aroma de la sangre derramada por su causa."
El segundo relato -indudablemente mejor- surgió tras ver una película llamada La fuente de la vida, protagonizada por Hugh Jackman. En ella el protagonista, un científico, tratando de encontrar una cura a la grave enfermedad de su esposa, realiza un extraño viaje que le lleva a la búsqueda de dicha fuente en la España del siglo XVI. La secuencia en la que la reina le encarga al explorador la misión de encontrar la fuente inspiró dicho relato:
"Poco quedaba para pensar. El medallón de plata regalo de la Reina colgaba del cuello bajo la coraza de acero, cerca del corazón. La imagen de su soberana, su amor imposible. Recuerdos que llegaban raudos junto con sus palabras:
-Don Fernando, dad la vida si es necesario por el éxito de la misión. Traedme el fruto amargo, manjar de dioses, para que pueda sentirme como uno de ellos.
Y allí estaba, atado a aquella columna de piedra mientras decenas de indígenas se preparaban para el sacrificio. Su sacrificio. Dar la vida si es necesario por ella. Poco quedaba por hacer."
¿Café, cacao, o té?, difícil decisión para muchos.
Me despido con el trailer de esta película que personalmente recomiendo, aunque entiendo que no es para el gusto de todos.
domingo, 22 de mayo de 2011
Jornada de Reflexión
Hoy es la Jornada de Reflexión.
Personalmente lo considero, vamos a mojarnos leches, una chorrada digna de una democracia joven (en pañales) como la nuestra. Al mismo nivel que la prohibición que existe en Brasil de beber alcohol el día de la votaciones. Como si por votar ebrio no se fuera a tener más razón, vamos.
Bajo mi humilde opinión, la gente sabe desde hace tiempo qué va a hacer y a lo que nunca votaría. Y el que no, como siempre, se lo pensará en el último segundo mientras mira las papeletas perfectamente ordenadas por los interventores de turno. Poca reflexión se va a hacer en esta famosa jornada que no se haya realizado antes.
Manifestarse, concentrarse, o acampar durante la jornada de reflexión, o incluso poner un panfleto de 'vota a tal o cual' a las 00:15 de este sábado en el parabrisas del coche, influye lo mismo en el voto del personal que el escuchar lo que se piensa de tal alcalde en el convite de una boda o comunión celebrada el día de hoy animado por los efluvios del Rioja, o proclamar antes de introducir el voto en la urna en unas elecciones municipales como las de mañana: "Yo voy a votar a X" cuando 'X' tiende a famoso ex-presidente del gobierno.
No digo más que estoy cansado. Tengo aún que pensar en quien votar a falta de minutos para finalizar la Jornada de Reflexión y me veo al final tomando la decisión con un dado de 20 caras. Os dejo con un relato corto de exactamente 100 palabras ambientado en una época y contexto en la que estas controversias estarían un poco fuera de lugar. ¿Qué habría hecho un día como hoy el viejo Joe?
"El viejo Joe vive con el peso del recuerdo sobre su conciencia, camina con el peso del fracaso sobre sus hombros, y yace con el peso de la edad sobre su cuerpo.
Nada es como antaño. Su mirada ya no infunde miedo y su revolver hace tiempo que no dispara. Muchos han mordido el polvo ante él y frente al sol, pero todo tiene un fin y el del viejo Joe ha llegado inexorablemente. El suelo cede bajo sus pies y el cáñamo ahoga sus pensamientos.
El viejo Joe muere con el peso de muchas almas sobre su polvorienta tumba."
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